Carlos III creó la lotería para recaudar fondos para los necesitados.

La tradición de la Lotería llegó a España en el siglo XVIII de la mano de Carlos III, que vio en dicho sorteo una buena manera de recaudar fondos para ayudar a los desfavorecidos. De esta manera, hospitales, centros de beneficencia y hogares de acogida se vieron agraciados por pellizcos de suerte que les permitían seguir llevando a cabo su valiosa labor en todo el Estado. En sus primeros años la compra de boletos tuvo una buena acogida entre la población, pero no se extendió de forma masiva hasta unas décadas más adelante.

Con la llegada de la Constitución de Cádiz en 1812 fue cuando la lotería adoptó el formato que conocemos hoy, con un gran sorteo en Navidad que llenaba de esperanzas a las familias españolas en busca de un premio de grandes proporciones. Inicialmente se realizaba los días 18 de diciembre en la propia ciudad gaditana, aunque unos años más tarde pasó a celebrarse en la víspera de la Nochebuena.

En su primer año, los apostantes debían rascarse el bolsillo y poner encima de la mesa 40 reales por cada boleto. La promesa era grande: el ganador del primer premio se llevaría a su casa la nada desdeñable cifra de 8.000 pesos.

Los populares niños de San Ildefonso, que cantan los números del Gordo cada Navidad, tomaron parte como extractores por primera vez en un sorteo de la Lotería en el año 1771. Desde entonces pasaron a ser fijos en la cita anual por antonomasia, cultivando una tradición que el célebre colegio de niños huérfanos mantiene desde hace tres siglos. Cada año, los alumnos con mejor timbre de voz y pronunciación son seleccionados y entrenados para cantar la suerte de los agraciados.

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